domingo, 14 de abril de 2024





 En medio de la oscuridad de la noche, cuando el silencio envuelve el mundo y las voces de la ciudad se desvanecen en la distancia, una idea se abre paso en la mente de Juan. Observa su teléfono móvil, iluminado solo por la pantalla apagada, y se da cuenta de que nadie está despierto. Ni siquiera los grupos de chat, que suelen estar llenos de actividad a estas horas, permanecen en silencio.


Entonces, una extraña sensación comienza a apoderarse de él. Como si una corriente eléctrica recorriera su cuerpo, una voz en su cabeza susurra: "¿Y si siempre has estado solo?" La idea parece absurda al principio, pero cuanto más la analiza, más sentido parece tener.


Recuerda los rostros de sus amigos, las conversaciones que han compartido, los momentos de risa y complicidad. Pero, ¿y si todo eso fuera solo una ilusión, una invención de su propia mente? ¿Y si las personas que creía conocer nunca hubieran existido realmente?


La idea lo consume, lo arrastra hacia un abismo de dudas y cuestionamientos. Se ve a sí mismo como el único habitante de un universo vacío, rodeado solo por sus propios pensamientos y fantasías. Las imágenes de las personas que alguna vez creyó conocer se desvanecen lentamente, como sombras en la luz del amanecer.


Pero, justo cuando parece que está a punto de perderse en la oscuridad, una chispa de esperanza surge en su interior. Tal vez, solo tal vez, esta revelación sea el comienzo de algo nuevo. Tal vez, al enfrentar la verdad de su soledad, pueda encontrar la libertad para construir un mundo nuevo, uno en el que no esté limitado por las expectativas de los demás.


Con esta idea en mente, Juan cierra los ojos y se sumerge en un sueño profundo. Y mientras el silencio de la noche lo envuelve, una sonrisa se forma en sus labios. Porque, por primera vez en mucho tiempo, se siente en paz consigo mismo y con el universo que lo rodea.

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